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Las novedades del cónclave para la elección del nuevo Papa
Ilustradas por el maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, el arzobispo Marini

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 5 abril 2005 (ZENIT.org).- El próximo cónclave tendrá algunas novedades, entre las que destaca el hecho de que los cardenales no estarán encerrados en un solo lugar, informó este martes el maestro de las celebraciones pontificias.

El arzobispo Piero Marini aclaró que se mantienen, sin embargo, elementos característicos de esta reunión de purpurados, como por ejemplo, su carácter secreto o la fumata de color blanco para el anuncio de la elección del nuevo Papa.

La normativa de la celebración del cónclave fue redactada en 1996 por Juan Pablo II en la constitución apostólica «Universi Dominici Gregis» y fue ilustrada en sus rasgos generales en una rueda de prensa.

En el encuentro con los periodistas, Joaquín Navarro-Valls, portavoz del Vaticano, explicó que la congregación de los cardenales todavía no ha anunciado la fecha en la que comenzará el cónclave, que según la constitución tiene que tener lugar entre quince y veinte días después del fallecimiento del pontífice.

Las nuevas normas contemplan «espacios más amplios» para los cardenales encerrados en el Vaticano, aunque se mantiene la misma rigidez por lo que se refiere al carácter secreto, explicó.

El cónclave, al que serán convocados 117 cardenales electores (no han cumplido los ochenta años), se desarrollará en la Ciudad del Vaticano, entre la Casa de Santa Marta, una nueva residencia en la que serán acogidos los purpurados, diferentes capillas para las celebraciones litúrgicas, y la Capilla Sextina, donde tendrán lugar las votaciones.

«Los espacios utilizados por los cardenales permanecerán inaccesibles a las «personas no autorizadas» y, de hecho, «nadie podrá acercarse a los cardenales», señaló el arzobispo italiano.

La organización de esta reunión antes «era más fácil», reconoció, «pues los cardenales estaban encerrados incluso con columnas de madera y las ventanas estaban selladas. En definitiva, no era posible entrar donde se encontraban ni podían salir».

Ahora bien, aclaró, «todo esto provocaba muchos problemas, con oficinas transformadas en habitaciones en las que dormían hasta cinco cardenales, pocos baños, y sin agua corriente. A esto se debe la decisión de adaptarse a los tiempos».

Se mantiene la prohibición para los cardenales de escuchar la radio, ver la televisión, leer los periódicos, o hablar por teléfono, y se amplía también a la posibilidad de comunicarse por Internet.

«Se trata de una nueva experiencia, pero todo saldrá bien, gracias al sentido común de todos», consideró.

Monseñor Marini explicó que se mantendrá el rito de la «fumata blanca» para el anuncio de un nuevo Papa. El humo es provocado al quemar las papeletas en una estufa de la Capilla Sixtina, añadiéndoles un producto para que alcance este color.

«Trataremos de que funcione mejor que la última vez», confesó, pues en 1978 el color gris de la fumata creó confusión. «Además, haremos que las campanas repiquen a fiesta, así los periodistas estarán seguros».

Entre las novedades introducidas, se encuentra también el que el voto sea exclusivamente «secreto», mientras que en el pasado se preveía también el que pudiera ser elegido por aclamación de la asamblea de cardenales.

Otra de las novedades de la «Universi Dominici Gregis» es la particular tarea encomendada por el Papa a los cardenales no electores, por haber cumplido los ochenta años, que no participan en el cónclave.

El Papa les pide que durante su celebración sean «como guías del Pueblo de Dios» en Roma y en las diócesis del mundo, organizando «intensas oraciones y súplicas al Espíritu Divino» por el cónclave.

Habrá también algunas novedades en los ritos de la sepultura del romano pontífice. Monseñor Marini anunció que en esta ocasión, antes de cerrar el féretro, el rostro del Santo Padre será cubierto con un velo de seda blanco, en los minutos previos al comienzo de los funerales.
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Todavía no se ha revelado el testamento del Papa ni la fecha del cónclave
Informe del portavoz vaticano sobre la congregación de cardenales de este martes

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 5 abril 2005 (ZENIT.org).- Los cardenales todavía no han leído el testamento de Juan Pablo II ni han decidido la fecha del cónclave para la elección de un nuevo Papa, según informó este martes la Santa Sede.

En una comparecencia ante la prensa, tras la tercera congregación general de cardenales, celebrada en la mañana de este día, Joaquín Navarro-Valls, portavoz vaticano, reveló que se afrontaron detalles para la celebración de las exequias del Papa, este viernes, así como «elementos ligados al futuro del cónclave»

El portavoz reveló que «los cardenales presentes en Roma son 91, de los cuales tres estaban ausentes. De manera que el número de los presentes en el Aula Nueva del Sínodo era de 88».

Por lo que se refiere a las deliberaciones del encuentro, aclaró que «hoy no hay decisiones específicas para comunicar», y adelantó: «no se leyó el testamento [del Papa] en el aula».

Navarro-Valls no pudo confirmar el que no haya otros documentos dejados por el Papa hasta que no sean leídos ante la congregación general de los cardenales. «Después, todo o una parte importante se entregará a la prensa», indicó.

El director de la Oficina de Prensa confirmó que Juan Pablo II será inhumado en tierra, como él deseaba, en el lugar en que estuvo enterrado el beato Papa Juan XXIII, y sobre sus restos mortales se colocará una lápida.

Navarro-Valls afirmó que el cuerpo del Papa no ha sido embalsamado. «Naturalmente ha sido preparado pues pasará varios días en la Basílica, pero no ha sido embalsamado». No quiso ofrecer detalles sobre cómo había tenido lugar la preparación de los restos mortales.

El rito tendrá una novedad en esta ocasión. Antes de cerrar el féretro, el rostro del Santo Padre será cubierto con un velo de seda blanco, en los minutos previos al comienzo de los funerales, informó por su parte el maestro de las celebraciones pontificias, el arzobispo Piero Marini.

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede explicó también que por el momento «no se ha decidido la fecha precisa del cónclave», que según está establecido debe comenzar entre quince y veinte días después de la muerte del Papa.

Navarro Valls reveló por último que no se ha hecho público el nombre del cardenal a quien Juan Pablo II nombró «in pectore», es decir, en secreto. Su nombre podría estar escrito en el testamento del Papa o en otro documento. Si el Papa no ha dejado revelado su nombre, no podrá participar en el cónclave.
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Los cardenales prestan juramento de guardar secreto
Así como de respetar las normas establecidas para la Sede vacante

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 5 abril 2005 (ZENIT.org).- Los cardenales que están llegando a Roma, al sumarse a las congregaciones de cardenales que se celebran en estos días, están obligados a pronunciar un juramento de secreto y respeto de las normas que dejó Juan Pablo II para la Sede vacante.

El juramento ya había sido pronunciado en la mañana de este lunes por los 65 cardenales que participaron en la primera congregación general, tras la cual se anunció que los funerales del Papa tendrán lugar este viernes.

En esa reunión, el juramento fue leído por el cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio Cardenalicio.

El juramento dice así: «Nosotros, Cardenales de la Santa Iglesia Romana, del Orden de los Obispos, del de los Presbíteros y del de los Diáconos, prometemos, nos obligamos y juramos, todos y cada uno, observar exacta y fielmente todas las normas contenidas en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis del Sumo Pontífice Juan Pablo II, y mantener escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa quede algún modo tenga que ver con la elección del Romano Pontífice, o que por su naturaleza, durante la vacante de la Sede Apostólica, requiera el mismo secreto».

A continuación, cada uno de los purpurados dice: «Y Yo, N. Cardenal N. prometo, me obligo y juro. Y poniendo la mano sobre los Evangelios, añadirá: Así me ayude Dios y estos Santos Evangelios que toco con mi mano».
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El consejo que el Papa dejó a los cardenales ante el cónclave
Escuchar la lección que deja Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 5 abril 2005 (ZENIT.org).- Juan Pablo II, pensando en su muerte, dejó un consejo a los cardenales que se reunirían en cónclave para elegir a su sucesor: comprender la lección que dejó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, en la que tendrá lugar este acontecimiento.

El pontífice ofreció una visión poética de lo que sería el cónclave, que se celebrará «después de mi muerte», en su obra poética «Tríptico romano», que publicó el 6 de marzo de 2003 y que había escrito entre el verano de 2002 y la Navidad de ese mismo año.

Contemplando el fresco del Juicio Final, el Papa escribía: «Los hombres a quienes se confió el cuidado de la heredad de las llaves, se encuentran aquí, se dejan abarcar por la policromía sixtina, por la visión que dejó Miguel Angel. Así fue en agosto y, luego, en octubre del memorable año de los dos cónclaves, y así será de nuevo, cuando se presente la necesidad, después de mi muerte».

«Es menester que les hable la visión de Miguel Ángel», consideraba el Papa.

«"Con-clave": el común cuidado de la heredad de las llaves, de las llaves del Reino. He aquí que se ven entre el Principio y el Final, entre el Día de la Creación y el Día del Juicio...», constató.

«Es preciso que, durante el cónclave, Miguel Ángel concientice a los hombres», afirmaba dejando uno de los contenidos esenciales de esta lección: «No olvidéis: "Omnia nuda et aperta sunt ante oculos Eius"», « Todo está descubierto y revelado ante sus ojos».

Concluía dirigiendo su oración a Dios por el cónclave: «Tú que penetras todo, ¡indica! Él indicara...».

Publicamos este pasaje de la segunda parte del «Tríptico Romano» de Juan Pablo II.

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Le conclave qui se tiendra « après ma mort » : Jean-Paul II avait brisé le tabou
Le « Triptyque romain », prophétique

CITE DU VATICAN, lundi 4 avril 2005 (ZENIT.org) – Le conclave qui se tiendra « après ma mort » : par ces paroles, Jean-Paul II a brisé un tabou et montrait combien il se préparait à passer de ce monde à l’autre. Au moment où ce conclave se profile, revenons à ce texte bref et exceptionnel.

Le 6 mars 2003, le pape Jean-Paul II publiait en effet son œuvre poétique « Triptyque romain », qui était présenté à Rome par le cardinal Joseph Ratzinger, préfet de la Congrégation pour la Doctrine de la foi.

Cette œuvre poétique est la seule œuvre signée par Jean-Paul II : il l’a écrite entre l’été 2002 – lors de son séjour à la montagne - et Noël 2002.

C’est dans le second volet de ce triptyque que Jean-Paul II propose une méditation qui est presque un vision du « conclave » qui doit se tenir, dit-il « après ma mort ».

Le pape contemple dans ce volet la création et la fresque du Jugement dernier de Michel Ange, qui sera sous les yeux des cardinaux électeurs pendant le conclave, dans la Chapelle Sixtine.

Il évoque cette année 1978 dit « des trois papes » et des deux conclaves, du mois d’août, pour l’élection du successeur de Paul VI, le cardinal Albino Luciani, patriarche de Venise, devenu Jean-Paul Ier, qui devait régner trente trois jours ; puis pour l’élection de son successeur le cardinal Karol Wojtyla, archevêque de Cracovie.

C’est alors qu’il évoque aussi le prochain conclave – plus de deux ans avant sa mort ! -, en précisant : « après ma mort ». Le poète semble se placer du point de vue de cette éternité qu’évoque le Jugement dernier de Michel ange.

« Il est indispensable que cette vision de Michel Ange leur parle. « Con-clave », souci commun de l’héritage des clefs, des clefs du Royaume. Ici, ils se voient entre le Commencement et la Fin. Entre le Jour de la création et le Jour du Jugement.

« Il est clair que durant le conclave, Michel Ange rend les hommes conscients
N’oubliez pas, Ommnia nuda et aperta sunt ante oculos ejus
(Toutes choses sont nues et ouvertes sous les yeux de Dieu »
Toi qui scrutes tout – Montre !
Et lui te montrera ».

« Le pape s’adresse aux cardinaux du Conclave à venir, commentait le cardinal Ratzinger, de celui qui « suivra ma mort » dit le pape, se permettant de leur parler de la vision de Michel Ange. Le mot conclave impose l’idée des clefs, de l’héritage des clefs confiées à Pierre. Placer ces clefs en de bonnes mains sera une immense responsabilité en ces jours-là ».

Mais la méditation de Karol Wojtyla sur sa mort avait pris forme dans ses poèmes longtemps avant. Ils ont été rassemblés dans un recueil intitulé « Méditations sur la mort ».

Il y a ciselé dans ces mots son espérance :
« Par l’espérance, je suis inscrit en Toi,
hors de Toi, je ne puis être –
si je place mon « moi » au-dessus de la mort,
si je l’arrache du champ de la destruction,
c’est parce que ce « moi » est déjà inscrit en Toi,
comme dans le Corps
qui exerce sur moi sa puissance
et sur chaque corps d’homme,
pour édifier à nouveau mon « moi » de ses restes
sur le champ de la mort,
avec un contour tout entier différent,
entre tous fidèle,
où le corps de mon âme se ressoude à l’âme du corps,
afin que mon être – qui reposait sur la terre –
repose à jamais sur le Verbe,
que toute douleur soit oubliée,
le corps fouetté d’un Vent soudain
fracassant les forêts des frondaisons aux racines.
Voici, ce vent, lancé par ta main, devient silence ».
(éd. Cana/Cerf 1998, traduction Pierre Emmanuel, Constantin Jelenski, Anna Turowicz)
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